Los pasivos de Arroyo en la zona rural

Los pasivos de Arroyo en la zona rural

El gobierno del número 2 de “Cuenta Conmigo” dejó inconclusas dos obras vitales en Cascajal. Irregularidades saltan a la vista pero su sucesora en la MPS no investiga.


Laura Urbina S.

¿Qué tienen en común las obras de agua potable en el anexo La Mora y en el asentamiento humano rural Túpac Amaru del centro poblado Cascajal? Ambas eran vitales para los pobladores, requirieron la inversión de grandes sumas de dinero público, pero fueron abandonadas en la gestión del exalcalde de la provincia del Santa, Luis Arroyo Rojas, con serias deficiencias.

Algo más en común: hasta el momento, las autoridades del nuevo gobierno provincial no han mostrado el menor interés por investigar las irregularidades cometidas en dichos proyectos de la zona rural. Aquí le contamos todo.

¿Ahora sí se denunciará a los responsables que abandonaron obras?

DINERO AL AGUA

El anexo La Mora se ubica a media hora de Chimbote. Sus más de 90 pobladores se dedican a la agricultura y hace dos años esperan que la obra de agua potable, financiada por la Municipalidad Provincial del Santa (MPS), funcione. Los habitantes cuentan que están cansados de caminar largos tramos para recoger agua de las acequias y, lo peor, no se ha cumplido la meta de disminuir las enfermedades estomacales que padecen a causa de beber agua insalubre.

En mayo del 2013, la MPS adjudicó la obra al Consorcio La Mora por S/. 2 millones 340 mil 896 y contrató al supervisor Ricardo Villafana Espichán por S/. 140 mil 453 para que velara porque el proyecto se concluyera en buen estado. El plazo de ejecución fue de 150 días, pero después se amplió a 205 días calendarios.

El consorcio constructor estuvo integrado por HP Contratista, Servicios Múltiples Casol EIRL y la empresa Blácido Gonzales, esta última sancionada por el Estado por emitir cartas fianza falsas, toda una ‘joyita’.

El proyecto incluía un canal de captación, una cámara de captación con su válvula de control, un desarenador, tres cámaras de filtración y un reservorio.

Agricultores no pueden usar obra de agua potable.

Aquí empieza la pesadilla. El presidente de la Junta Administradora del Agua Potable del anexo La Mora, Casimiro Sifuentes Jaque, cuenta que la noticia de que iban a contar con este servicio básico fue tomada con mucha alegría, sin embargo hoy se sienten decepcionados por las autoridades y los empresarios. “Nos sentimos chasqueados, esa inversión ha quedado en nada. Al final, las cosas no fueron como nos prometieron. En verdad necesitamos este líquido elemento, queremos una obra bien hecha, las autoridades deben investigar”, demanda el cascajalino.

Denuncia que el Consorcio La Mora ha realizado un trabajo ineficiente, ya que la obra no funciona. Y vaya que hay deficiencias. Los conductos de saneamiento se llenan de barro porque la captación no fue diseñada para agua sucia, el pozo de agua es muy pequeño y la inadecuada conexión de tuberías ocasiona que esta millonaria inversión no pueda ser usada.

La falta de un adecuado sistema de protección de los pozos permite que roedores y animales del campo ingresen perjudicando más la obra.

MILLONES AL AGUA. Agricultores no tienen el servicio por deficiencias técnicas.

En esta nueva gestión de Victoria Espinoza García, los funcionarios de la MPS no han inspeccionado el proyecto de saneamiento en “La Mora”, pese a que algunos pobladores les han denunciado la problemática.

Y lo peor es que, según la resolución de Alcaldía N° 0658 -2014, la obra culminó el 16 de diciembre del 2013 y fue recibida por la gestión del movimiento Cuenta Conmigo, el 8 de enero del 2014. Según el ingeniero supervisor Henry Barragán Machuga, el Consorcio La Mora cumplió con los plazos establecidos y no anotó ninguna observación respecto a las falencias. El actual gerente de Obras de la MPS, Jorge Menacho Méndez, ha prometido investigar qué ha ocurrido en este proyecto porque supuestamente se encuentra liquidado y recepcionado. Asegura que los pobladores no informaron nunca la situación.

LA SED DE UN PUEBLO

Algo igual de indignante sucedió en otro sector de Cascajal. En el 2012, mediante un convenio, la MPS y el programa Trabaja Perú financiaron la instalación de agua en “Túpac Amaru”, por S/. 235 mil 981 68 (Trabaja Perú aportaría S/. 71 mil 744 y la MPS S/. 164 mil 237), sin embargo la obra terminó costando S/. 303 mil 794 37.

El proyecto ejecutado por administración directa por la MPS -y que beneficiaría a 150 familias- no contemplaba la instalación de la energía trifásica, necesaria para poner en funcionamiento la bomba de agua de alta presión.

Según los pobladores, en el expediente técnico se omitió la compra de válvulas, equipos imprescindibles para que puedan recibir el servicio en sus viviendas. Los mismos pobladores se han visto obligados a desembolsar más de S/. 2 mil para comprar los materiales que el proyecto de inversión pública no contemplaba: ocho válvulas, veinte tubos de agua y otros accesorios.

FALTA DE FISCALIZACIÓN. Obra fue abandonada en la gestión de Arroyo.

El exregidor de la Municipalidad de Cascajal Rildo Loyola Minaya cuenta que el proyecto se inició en abril del 2012 y fue abandonado por la gestión Arroyo cuando faltaba un 8 % para su culminación. La obra fue paralizada más de una vez por la falta de materiales de construcción y el retraso en los pagos a los trabajadores.

“La anterior gestión nos dejó sin válvulas, es por eso que el pueblo decidió poner su granito de arena para culminar la obra por necesidad. Nos hemos quedado desamparados; en la MPS nos dijeron que no había presupuesto para poner en funcionamiento la obra porque el proyecto está liquidado”, denuncia.

Los malos constructores tampoco cumplieron nunca con construir un cerco perimétrico de púas, como estaba contemplado en el expediente.

Después de tres años, los moradores han finalizado el proyecto con sus propios recursos y hoy piden que la Fiscalía y la Procuraduría Anticorrupción denuncien a los responsables, pues también sospechan de la sobrevaloración de accesorios.

Pobladores de Túpac Amaru culminaron la obra con sus propios recursos.

El pueblo de Túpac Amaru costeó, además, la elaboración del perfil técnico de esta obra que no sirve. Reunió con mucho esfuerzo S/. 3 mil 500 y gestionó el proyecto ante el programa Trabaja Perú.

¿Por qué el gobierno del número 2 de los “comandos”, y hoy preso en el penal de Piedras Gordas canceló estas obras con deficiencias? Esto es algo que el exburgomaestre, acusado de ser el segundo al mando en una organización criminal y corrupta, también debe responder.