Cultivar arroz con menos agua: técnica ‘ecoamigable’ y rentable

Cultivar arroz con menos agua: técnica ‘ecoamigable’ y rentable

Las denominadas “secas intermitentes” permiten racionalizar el recurso hídrico y elevar la producción. Ya se usa con éxito en el norte y sería ideal para el valle del Santa.


Magnolia Agurto del C.

En el Perú, no hay almuerzo sin arroz. ¿Le provoca recién preparado y bien graneadito acompañando su plato favorito? Nuestro país tiene uno de los mayores consumos per cápita de este apreciado cereal: se calcula en 54 kilos por persona al año, el más alto de Latinoamérica.

Las familias peruanas lo tienen en la mesa cada tarde, aunque nunca se enteren de lo que hay detrás de la producción del arroz. Colocar este alimento en los mercados implica una ardua labor para los agricultores y también le cuesta mucho al planeta. El arroz es uno de los cultivos que demanda mayor cantidad de agua para su riego.

EL AGUA SE AGOTA
El valle del Santa es una de las principales zonas arroceras del país. Según el exdirector subregional de Agricultura, Santos Herrera Cherres, solo este sector del norte reporta un consumo hídrico de 11 mil metros cúbicos al año por hectárea y aquí se cultivan hasta 3 mil hectáreas anuales. Otras zonas productoras del norte, como Tumbes, gastan 15 mil metros cúbicos; Piura, 17 mil metros cúbicos, y Lambayeque 12 mil metros cúbicos por hectárea.

Tradicionalmente, en Áncash se cultiva el arroz en pozas que son inundadas de agua para alimentar los sembríos. Aunque esta técnica tiene la ventaja de aportar altos nutrientes del suelo a la planta, elimina la maleza y también disminuye el uso de herbicidas, en contraparte tiene la gran desventaja de demandar una disponibilidad hídrica bastante alta, explica Cherres.

TRADICIONAL.- Pozas de arroz inundadas de agua en el valle santeño.

“Si multiplicamos los 11 mil metros cúbicos por hectárea por las 3 mil hectáreas que se cultivan, imagínese cuánta agua estamos consumiendo. El arroz tiene más gasto de agua que cualquier cultivo: en el caso del tomate o el maíz hablamos casi del 50 por ciento menos”, refiere.

“Sabemos de la importancia del agua en la vida del ser humano y en los cultivos, tenemos que empezar a cuidarla porque en un futuro, en un caso extremo, nos va a faltar agua hasta para el consumo humano”, añade el ingeniero agrónomo.

UNA OPCIÓN
En marzo, en la Semana del Agua, llegó a Chimbote, invitado por la Autoridad Local del Agua (ALA), Luis Ventura, un ingeniero que expuso la exitosa experiencia de una técnica de riego alternativa que permite un ahorro significativo del recurso hídrico en los campos de arroz. La modalidad es conocida como “secas intermitentes” y ya se aplica en Piura y Lambayeque.

Este sistema consiste en realizar los riegos con periodos de secas de ocho días, durante la etapa vegetativa del cultivo. El riego se realiza, ya no de forma permanente, sino por repasos, explicó Ventura a El Ferrol. Aquí un factor importante es la temperatura del ambiente pues si es moderado permite mantener al cultivo en un fango aportándole humedad.

“El riego con secas genera un impacto favorable en la conservación del ambiente, mejora la fisología del cultivo y reduce en forma significativa la población de zancudos que transmiten la malaria. Queremos difundir esta técnica en los campos de arroz”, añadió el ingeniero.

“El beneficio es el incremento del rendimiento del arroz cáscara por hectárea, se reduce el consumo del agua, baja el uso de pesticidas y el resultado final es mayor ganancia por hectárea. También contribuye a la prevención de la salinización de los suelos”, agregó.

¿Y cómo explicarle al agricultor que los periodos de secas no afectarán su siembra? “El arroz es una planta semi-acuática y al estar con periodos de secas en la etapa vegetativa, la planta desarrolla mayor número de macollos, por ende incrementa el rendimiento por hectárea”, explica Ventura.

El especialista considera que esta técnica es aplicable al valle del Santa. “Recomendaría que los productores usen esta técnica acompañados de un profesional con experiencia y el equipamiento necesaria (una oficina, personal, GPS, correntómetro, etcétera.) En otras regiones hay normas que obligan a usar las secas, pero en el Santa se realizaría con agricultores que desean usar el nuevo sistema, en coordinación con las comisiones de usuarios, gobierno locales, ALA y otras instituciones”, plantea Ventura.

VENTAJAS.- Esta técnica usa menos semillas, las plantas están libres de enfermedades y no merma los nutrientes.

PILOTO
El exdirector de Agricultura refirió que en el molino El Cholo, en el valle de Chepén, próximo al distrito de Santa y con un clima y suelo similares, se realiza un sembrío experimental de tres hectáreas con secas intermitentes. Los productores esperan obtener buenos resultados en este piloto para luego introducir el uso de esta técnica en el valle santeño.

En Chepén están registrando un ahorro de hasta el 50 por ciento del volumen de agua. El objetivo es ganar 2 toneladas más de producción y cosechar 14 toneladas de Tinajones y NIR.

“Si hay buenos resultados, indudablemente vamos a difundir este riego en Santa porque, ¿quién no quiere tener dos toneladas más?, eso representa mayores ingresos y ahorrar en pago de agua. Se requiere que los organismos estatales difundan esta técnica porque la conocen muy pocos productores arroceros”, finalizó el especialista.

El presidente de la Asociación de Agricultores San Dinocio –Santa, Carlos López, indicó que unos 1.500 arroceros riegan por gravedad y esta nueva técnica “sería una buena alternativa” para reducir el consumo de agua. Dijo que en la jurisdicción se desconoce este riego alternativo, pero estimó que los agricultores estarían dispuestos a capacitarse y aplicarla. “Creo que este riego mayormente eso se usa donde padecen por agua, aquí todavía no hay escasez, pero los glaciares se están acabando; como todo usuario o agricultor nos gustaría aprender sobre esta nueva forma de riego”, declaró.

DATOS

¿Cómo se aplica?
- Se riega el agua en la poza de arroz hasta cubrirlo de 5 a 10 cm. Se deja evaporar.
- Al quinto día, cuando ya todo está seco se inicia el conteo de ocho días siguientes.
- Al noveno día se aplica la misma cantidad de agua que en el inicio y se vuelve a dejar hasta que se seque el campo.
- Según la tierra se puede aplicar hasta tres veces, así llegará al periodo de maduración.

(Fotos: Luis Ventura y Panoramio)