Minería pone en peligro a la cuenca Nepeña

La silenciosa pero intensa actividad minera en el distrito de Cáceres del Perú ha contaminado ríos y canales de regadío, y ahora amenaza con secar una laguna.

REDACCIÓN EL FERROL

(Jimbe, 31/01/17).- No una ni dos. El distrito de Cáceres del Perú (provincia del Santa, Áncash) tiene en su territorio un aproximado de 130 concesiones mineras y los efectos de esta avalancha extractiva ya se han dejado sentir: caminos destruidos, ríos sucios, canales contaminados y hasta la amenaza de secar a una de las lagunas más importantes de la cuenca Nepeña —conformada por territorios de los distritos Cáceres del Perú, Moro, Nepeña y Samanco—.

Ante la inacción de las autoridades para ponerle coto a esta situación, la población creó a finales de 2016 un Comité de Defensa por los Recursos Naturales de Jimbe cuya principal misión es defender las fuentes de agua de la cuenca de la actividad minera. La flamante organización ya consiguió paralizar una operación informal, pero parece que la lucha recién inicia.

MATA MATA EN PELIGRO

El 23 de noviembre de 2016, la población del caserío de Carhuamarca, situado a una hora y media de Jimbe, capital del distrito de Cáceres del Perú, amaneció con una novedad: la empresa minera Casa Palca iba a brindar un taller informativo sobre sus futuras actividades en la zona.

Casa Palca es la nueva empresa que acaba de hacerse con los derechos sobre una concesión minera situada en la vertiente de la laguna Mata Mata; yacimiento que antes había sido explotado por la minera Condór. El nuevo dueño tenía planificado realizar actividades de exploración y por ley debía informar sobre sus planes a los pueblos de la zona de influencia de la mina.

La cita estaba programada para las 8 a. m. Habían sido invitadas las autoridades locales del distrito, los representantes de la Junta de Usuarios de Nepeña y pobladores del caserío de Carhuamarca. Sin embargo, el público era escaso.

Recién a las 10.30 a. m., después de que el quórum fuera completado con pobladores de Tallispampa (otro caserío cercano) y con la presencia del alcalde de Cáceres del Perú, Jaime Carrión Ramírez, Casa Palca dio a conocer sus intenciones: pretendía secar por completo la laguna Mata Mata y otras cercanas para extraer de ellas mineral polimetálico (roca que contiene varios metales a la vez, en este caso mercurio, uranio, plomo, oro y otros). A cambio, dijeron los representantes de la empresa, ofrecían construir un reservorio para Carhuamarca. El mensaje no fue bien recibido por los presentes, quienes aunque eran pocos manifestaron su rechazo.

No contenta con esta respuesta, Casa Palca convocó a un segundo taller informativo esta vez en Jimbe, para el mismo día, a las 4 p. m. A diferencia del primer encuentro, esta reunión sí tuvo una audiencia masiva. Por tratarse de la capital del distrito, llegaron pobladores de los diferentes caseríos de Cáceres del Perú, en especial de Carhuamarca, incluso más a los que fueron al taller realizado en su propio pueblo.

En esa cita el rechazo fue mucho más contundente: los cacerinos ni siquiera permitieron a la minera exponer cuál era su proyecto. En medio de ese clima hostil, el alcalde Jaime Carrión tomó la palabra y presentándose como presidente de la Codisec (Comisión Distrital de Seguridad Ciudadana) de Cáceres del Perú dijo que ese proyecto “no va”. Tras esto, algunos asistentes empezaron a vociferar: “¡No a la minería!”, “¡No va Mata Mata!”. Los representantes de la empresa solo optaron por retirarse.

A pesar de su nombre, la laguna Mata Mata es sinónimo de vida. De ella nace el río Carhuamarca cuyas aguas son utilizadas tanto para la agricultura como para el consumo humano por el caserío del mismo nombre y por otros siete poblados: Taullishpampa, Shonca, Quita, Tinco, Paradero, Comi y Cutco. Además, alimenta al río Loco que es el principal afluente del valle Nepeña.

Varios entrevistados por este periódico destacaron la importancia de la laguna para la cuenca y señalaron este factor como el principal motivo para que la empresa Casa Palca fuera rechazada por la población.

Otros entrevistados, sin embargo, opinaron que lo ocurrido también fue consecuencia directa del mal accionar de las mineras informales, como Conexas, la empresa que contaminó un río. “La gente ya estaba molesta y se desquitó con esta minera (Casa Palca) a pesar de que es formal y tiene un proyecto de estudio de impacto ambiental”, dijo un poblador.

Mata Mata una de las lagunas más importantes de la cuenca Nepeña.

CONEXAS Y LAS DEMÁS

Consorcio Minero y Operaciones Conexas S.A.C. es el nombre de la compañía que desde mayo de 2016, aproximadamente, inició la explotación de un yacimiento situado en la zona de influencia de la laguna Wiri, donde nace el río Huarupampa Colcap, en las partes altas del distrito de Cáceres del Perú.

Los habitantes de los pueblos cercanos a esta mina, sin embargo, tuvieron total certeza de que la operación estaba en marcha a finales de ese año, cuando el consorcio construyó una trocha carrozable que atravesaba el río Huarupampa Colcap para transportar mineral y contaminaba el agua que usan para el consumo humano y la agricultura.

La imprudencia de la minera perjudicó a los caseríos de Cutco, Miraflores, Colcap, Huarupampa, Magdalena, San Pablo, Jimbe y Salitre, y en general a todo el valle de Nepeña.

Según el gobernador de Cáceres del Perú, Máximo Adrián Gallego, y dirigentes del flamante Comité de Defensa por los Recursos Naturales de Jimbe, la trocha había sido construida sin autorización de las autoridades y sin dar aviso a la población. Es más, Conexas no tenía autorización para explorar y mucho menos para explotar el yacimiento.

El Comité de Defensa intervino en diciembre ante las protestas de los pobladores y le dio un ultimátum al consorcio: o mostraba la documentación que le autorizaba a operar o de lo contrario debía paralizar todas sus actividades. La minera dejó de trabajar a los pocos días.

Lamentablemente, lo ocurrido con Conexas no es algo nuevo en el distrito. Los problemas generados por la actividad minera se registran desde hace mucho y ninguna autoridad ha intervenido.

Según un informe de la Dirección Regional de Energía y Minas de Áncash (n°. 10-2013-GRA-DREM) hay 80 mineras que tienen concesión formalizada y 50 mineras informales instaladas en el territorio de Cáceres del Perú. (La lista tiene 134 concesiones en total pero cuatro están inactivas).

La mayoría de estas mineras acumuló quejas por su irresponsable y peligrosa forma de trabajar: transporte de mineral sin mantas de protección en las tolvas de los volquetes, reciclaje de material descartable en las orillas de los canales de regadío, traslado de dinamita sin protección al mediodía y destrozo de las carreteras y puentes con su maquinaria pesada. Todo esto según los mismos pobladores de los caseríos.

Sin embargo, lo que más molestó a los cacerinos fue que muchas de estas mineras habrían vertido sus desechos a fuentes de agua o, más grave aún, las habrían enterrado en el subsuelo sin ninguna protección (mantas de geomembrana).

Gobernador de Cáceres del Perú, Máximo Adrián Gallego.

NACE EL COMITÉ

Con estos antecedentes, el siguiente paso estaba cantado. El 8 de diciembre de 2016, en una asamblea multitudinaria realizada en el auditorio de la Municipalidad Distrital de Cáceres del Perú, nació el Comité de Defensa por los Recursos Naturales de Jimbe, con la especial misión de defender las fuentes de agua de la cuenca del mismo nombre.

Aquel día, el agricultor José Salinas fue elegido presidente del Comité de Defensa y tras asumir el cargo informó sus planes: someter a una revisión legal a todas las empresas mineras que están explorando o explotando en la cuenca Nepeña. “Nuestra meta es paralizar toda la minería por el momento hasta llegar un diálogo. No pensamos quitarle su mineral, ellos (las mineras) también tienen derecho trabajar, pero también tenemos derecho a proteger el medio ambiente. Tienen que exponer cómo es que van trabajar. La forma que están actuando no es la adecuada”, declaró.

El presidente tuvo oportunidad de cumplir sus palabras con el caso Conexas. Fue la primera intervención del Comité de Defensa y concluyó exitosamente con el cierre de esta minera, ya que no pudo demostrar su legalidad.

Al cierre de este artículo, el Comité de Defensa ya estaba coordinando con otras empresas mineras y hasta la Comisión de Medio Ambiente del Congreso de la República había enviado a un representante a Cáceres del Perú (un enviado por la congresista Marielena Foronda). Tal parece que la lucha para poner en vereda a las mineras recién empieza.

 

Asamblea en auditorio de Municipalidad de Cáceres del Perú donde nació el Comité de Defensa.

 

José Salinas,, presidente del Comité de Defensa por los Recursos Naturales de Jimbe.

DATOS EXTRA

- Todas las malas prácticas de las mineras en Cáceres del Perú fueron informadas por el gobernador distrital Máximo Adrián Gallego a la Dirección Regional de Energía y Minas mediante un oficio enviado el 13 de diciembre de 2012. El documento fue contestado en febrero de 2013 con un oficio en el que se anunció una inspección a la zona. Sin embargo, esa inspección nunca se realizó.

- Los primeros días de noviembre de 2016, Máximo Adrián presentó un memorial ante el Gobierno Regional de Áncash firmado por todas las autoridades de Cáceres del Perú y dirigentes agrarios. Nunca recibieron una respuesta a este documento.

- A pesar de que en los talleres informativos el rechazo a las intenciones de la minera Casa Pala fue unánime, con el paso del tiempo algunas posiciones han retrocedido en el caserío de Carhumarca. Así, actualmente hay una disputa interna: algunos pobladores están a favor porque tendrán acceso a trabajos con buenos sueldos y otros están en contra porque se afectará su principal fuente de agua.